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EL XPS ANTE LAS GRANDES CARGAS

Como ya hemos explicado en otras ocasiones en el blog, el poliestireno extruido es un material aislante perfecto para condiciones extremas gracias a su durabilidad y su absorción de agua casi nula. Su alta resistencia y su versatilidad lo convierten en un excelente aliado para casi cualquier necesidad de aislamiento… incluyendo algunas en las que tal vez nunca te habías parado a pensar. Porque, ¿qué tienen en común una pista de aterrizaje, un aparcamiento o una cámara frigorífica industrial, de las que admiten circulación de vehículos y maquinaria pesada?

En efecto: el poliestireno extruido capaz de soportar grandes cargas está presente en todas estas soluciones constructivas, y hoy vamos a hablar de su uso con más detenimiento.

Es evidente que una pista de aterrizaje está sometida, en cualquier caso, a fuertes cargas dinámicas, ya que por ella circulan vehículos pesados con regularidad. La optimización del tráfico aéreo exige que su uso sea extremadamente eficiente, tanto para aterrizajes como para despegues, lo que hace que las pistas en los aeropuertos con mayor volumen de movimientos estén en funcionamiento prácticamente cada minuto del día. La durabilidad es otro desafío obvio, ya que un problema en una pista supone cancelaciones de vuelos, desvíos y cuantiosas pérdidas económicas, además del trastorno para los viajeros.

Por otro lado, el propio entorno espacial del aeropuerto debe ser tenido en cuenta: las zonas sometidas a heladas sufren problemas específicos, en especial cuando estos fenómenos meteorológicos afectan a la tierra situada bajo la pista. La elevada resistencia del poliestireno extruido ante los ciclos de hielo y deshielo lo convierte en el aislante idóneo para ser utilizado en este tipo de aplicaciones, ya que conserva casi intacta su integridad estructural.

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Esta capacidad de resistencia a la compresión y a los ciclos de hielo-deshielo hace que otra de las aplicaciones estrella del poliestireno extruido sean las cámaras frigoríficas industriales, debido al doble reto que presentan: temperaturas extremas y necesidad de una alta resistencia mecánica. Con una deformación no superior al 2% en un plazo de 50 años, considerado como el periodo de vida útil de una construcción, el XPS se mantiene inalterado y permite conservar temperaturas interiores constantes, con el consecuente ahorro de energía.

Otro tipo de construcción sometida a importantes cargas, y quizá la que nos resulta más familiar a todos, son los aparcamientos. El aumento de la población en los núcleos urbanos se refleja en un número de vehículos creciente, lo que ha llevado a la construcción de aparcamientos cada vez más grandes y, a menudo, con un intenso tránsito: por ejemplo, los de los centros comerciales.

Gracias a una absorción de agua prácticamente nula a largo plazo, el poliestireno extruido mantiene sus propiedades inalteradas a lo largo del tiempo incluso en las condiciones meteorológicas más adversas. Además, su elevada resistencia a la compresión lo hace capaz de soportar grandes cargas sin perder espesor ni resistencia térmica, por lo que no se reducen sus prestaciones como aislamiento térmico. Esto se traduce en grandes beneficios, ya que implica una alta durabilidad y, por tanto, costes de mantenimiento mínimos o nulos. Esto equivale, a largo plazo, a una reducción de las emisiones de CO2, ya que no necesita ser reemplazado por nuevos materiales que conlleven los lógicos gastos de energía para su fabricación.

 

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