La construcción industrializada permite trasladar una parte importante del proceso constructivo a un entorno controlado, mejorar la precisión, reducir operaciones en obra y anticipar la resolución de muchos detalles que, en los sistemas tradicionales, se ejecutan directamente durante la construcción. Dentro de esta nueva forma de edificar, el aislamiento térmico juega un papel esencial y materiales como el poliestireno extruido (XPS) ofrecen características especialmente adecuadas para su incorporación a sistemas industrializados de fachada y cubierta.
Un buen ejemplo de la integración de sistemas industrializados en un proyecto de vivienda unifamiliar es esta casa desarrollada por iMOD Haus, cuyo sistema constructivo combina dos módulos procedentes de contenedores marítimos con una estructura tubular metálica intermedia. Una solución singular en la que la continuidad de la envolvente térmica se convierte en uno de los aspectos fundamentales para garantizar el comportamiento energético del conjunto.
La vivienda incorpora aproximadamente 180 m² de fachada ejecutados con paneles Thermochip con un núcleo de XPS de 100 mm de espesor, a los que se suman alrededor de 70 m² de cubierta realizados con el mismo tipo de panel, en este caso con 160 mm de XPS.
La vivienda incorpora aproximadamente 180 m² de fachada ejecutados con paneles Thermochip con un núcleo de XPS
El XPS integrado en un sistema constructivo industrializado
La particularidad de la solución reside precisamente en que el aislamiento no se incorpora como una capa independiente durante la ejecución de la fachada, sino que forma parte del propio elemento industrializado.
El panel THERMOCHIP TFbcY está compuesto por una placa de fibrocemento de 12,5 mm hacia el exterior, un núcleo de poliestireno extruido (XPS), cuyo espesor puede variar entre 40 y 200 mm en función de las necesidades térmicas del proyecto, y una placa de fibroyeso de 12,5 mm hacia el interior. De este modo, un mismo elemento integra diferentes funciones de la envolvente y simplifica considerablemente su ejecución en obra.
Esta integración pone de manifiesto una de las ventajas del XPS en construcción industrializada: su capacidad para incorporarse a soluciones prefabricadas que llegan a obra con una parte importante de las prestaciones de la envolvente ya definida.
Sus propiedades de aislamiento térmico, resistencia mecánica, estabilidad y baja absorción de agua hacen del XPS un material especialmente interesante para este tipo de aplicaciones. En esta vivienda deja de ser simplemente un producto aislante colocado sobre un cerramiento para convertirse en una parte efectiva del sistema constructivo y de la estrategia térmica global del edificio.
Sus propiedades de aislamiento térmico, resistencia mecánica, estabilidad y baja absorción de agua hacen del XPS un material especialmente interesante para este tipo de aplicaciones.
Aislamiento continuo para una fachada industrializada
En cualquier edificio, pero especialmente en aquellos que combinan diferentes sistemas constructivos, tan importante como las prestaciones del aislamiento es garantizar su continuidad.
“En este proyecto conviven módulos industrializados, estructura metálica, paneles sándwich, carpinterías y soluciones de fachada y cubierta ventiladas. Los encuentros entre todos estos elementos se convierten, por tanto, en puntos especialmente sensibles”, explica Santiago Mendiboure, arquitecto de IMOD HAUS.
La elevada conductividad térmica del acero obliga además a prestar especial atención a las conexiones entre los paneles y la estructura metálica. Una interrupción de la capa aislante puede generar un camino preferente para el flujo térmico y reducir el comportamiento global de la envolvente. Por ello, los paneles con núcleo de XPS deben entenderse como partes de una capa térmica continua alrededor del espacio acondicionado.
Precisamente aquí aparece otra de las ventajas de la industrialización. La posición de los paneles, la estructura, los huecos, las instalaciones y las diferentes uniones puede definirse con precisión antes de que los componentes lleguen a obra. Esta planificación permite anticipar los encuentros y estudiar la continuidad del aislamiento desde la propia fase de proyecto.
Una segunda piel ventilada
Sobre los paneles que forman la envolvente aislada se dispone en esta vivienda una fachada ventilada, acabada principalmente mediante lamas verticales de madera tratada.
“Se produce así una clara separación de funciones. Los paneles con núcleo de XPS forman parte de la envolvente responsable del aislamiento térmico, mientras que la piel exterior protege frente a los agentes atmosféricos y configura la imagen arquitectónica del edificio. Entre ambas se sitúa una cámara ventilada”, explica Mendiboure.
Esta solución resulta particularmente interesante en zonas con elevada radiación solar, ya que la envolvente debe responder no solo a las pérdidas de calor durante los meses fríos, sino también limitar las ganancias solares y contribuir a reducir el riesgo de sobrecalentamiento durante el verano.
El XPS continúa también en la cubierta
El concepto utilizado en fachada se prolonga en la parte superior del edificio.
En los aproximadamente 70 m² de cubierta se utilizan igualmente paneles Thermochip, aumentando en este caso el espesor del núcleo de XPS hasta los 160 mm.
La solución permite que el aislamiento no finalice al llegar al encuentro entre fachada y cubierta, sino que forme parte de una estrategia conjunta de envolvente térmica, demostrando las posibilidades que ofrece el poliestireno extruido como integrante de los nuevos sistemas constructivos industrializados.