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2024: LA ACTUALIDAD DEL MERCADO DEL XPS Y TENDENCIAS GLOBALES DE FUTURO

01/02/2024 | Noticias

Un clásico del comienzo de año son los buenos propósitos, el balance de los meses anteriores y la planificación de cara al futuro. En AIPEX también nos gusta abrir el año con buen pie y un excelente punto de partida es el análisis del mercado del poliestireno extruido o XPS; en este caso, apoyándonos en un reciente informe de Mordor Intelligence sobre qué cabe esperar en este ámbito en el periodo comprendido hasta 2028.

Un primer paso es conocer su tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR, por sus siglas en inglés). Esta se emplea para expresar el crecimiento de un indicador respecto a años anteriores y, en el caso del mercado del XPS, se espera un incremento superior al 4% durante los próximos cuatro años.

La recuperación frente a la pandemia de 2020 es ya un hecho, con cifras que ya han alcanzado los niveles anteriores a la misma, lo que, unido a las perspectivas de crecimiento futuro, demuestra la resiliencia del sector. La pujanza de la construcción implica un crecimiento de la demanda de materiales constructivos y de aislamiento a nivel mundial; en este sentido, las exigencias cada vez mayores de eficiencia energética del parque edificado también influirán positivamente en la demanda de materiales como el poliestireno extruido, que mejoran el consumo de energía de las construcciones en las que se instalan.

En el lado menos positivo de las previsiones, el coste ascendente de algunos materiales, entre los que también está el XPS, podría influir en la decisión de emplear otros similares con menor precio. Sin embargo, su probada durabilidad incluso ante condiciones climáticas extremas hace que el balance general a la hora de elegirlo como aislante siga siendo muy interesante, gracias a su capacidad para permanecer inalterado durante décadas.

En cuanto a la zona geográfica donde el crecimiento del mercado es mayor, y en la que se espera que continúe creciendo, se trata de Asia-Pacífico, con países como China, India y Japón a la cabeza de la demanda. El crecimiento de la población y, con ella, la urbanización, sumado al aumento del nivel de vida y búsqueda de mayor confort en el sector residencial, son los principales motivos detrás de este aumento en China e India. En los tres países que lideran la demanda de XPS, las preocupaciones medioambientales también han apuntalado este crecimiento: la búsqueda y demanda de edificios con alta eficiencia energética y mínimas emisiones crece año tras año, en lo que parece una tendencia que ha llegado para quedarse. Las imposiciones a nivel global en cuanto a la reducción de emisiones de CO2 también reforzarán la demanda de materiales aislantes en el horizonte temporal que va desde hoy a 2050.

Otro de los aspectos que estudia el informe es la influencia de la demanda de edificios con usos distintos al residencial en el mercado total del poliestireno extruido. A este respecto, también encontramos que la región Asia-Pacífico lidera la tendencia. Al contrario del escenario vaticinado durante la época de la pandemia, en el que la oficina llegó a ser considerada como propia del pasado frente al alza del teletrabajo, los años posteriores han servido para equilibrar esas previsiones y demostrado que la demanda de espacios de oficinas sigue existiendo, con especial fuerza en países como China o India.

Las grandes superficies dedicadas al ocio también parecen haberse sobrepuesto a las predicciones más pesimistas de la época de pandemia, y los centros comerciales siguen levantándose en todo el mundo. Entre las cifras aportadas por el informe, se cita que China posee en torno a 4.000 centros comerciales, y se estima que 7.000 más estarán abiertos para 2025; los estándares de construcción más eficiente también se aplican a este tipo de edificios.

Como podemos ver, se trata de tendencias positivas, en términos generales, tanto para el sector de la construcción en general como para el del poliestireno extruido en particular, un material que, seguro, tendrá mucho que aportar en el todavía largo camino hacia un parque edificado sin emisiones.

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EL XPS Y LOS CERTIFICADOS DE PRODUCTO Y CALIDAD: UNA RELACIÓN A LARGO PLAZO

02/01/2024 | Información técnica

En la actualidad, el control de las emisiones resultado de la actividad humana que se lanzan a la atmósfera se ha convertido en una prioridad, debido a su incidencia en el aumento de las temperaturas y el calentamiento global, cuyas consecuencias se hacen más visibles año tras año. El sector de la construcción y, en términos generales, el de los edificios, es uno de los implicados en el proceso: son responsables del 38% de las emisiones globales de CO2, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En países como España, con un parque edificado envejecido y, en términos generales, deficientemente aislado, a este problema se suma la dificultad que muchas personas encuentran a la hora de mantener sus hogares a una temperatura confortable durante episodios de frío o calor extremo. Ya son muchas las ocasiones en las que en este blog hemos señalado cómo el poliestireno extruido (XPS) es un interesante aliado, gracias a sus propiedades para proporcionar aislamiento térmico, que se suman a su durabilidad, que le permite mantener sus condiciones aislantes inalteradas durante largos periodos de tiempo, al elevado porcentaje de contenido reciclado que admite en su composición (incluso hasta el 100%) o a sus posibilidades de reciclaje y reutilización al final de la vida útil de los edificios en los que está instalado.

Para medir y certificar estas propiedades, el XPS es sometido a una serie de pruebas y tests que acreditan su efectividad: se trata de los certificados de producción, que se realizan durante el proceso de fabricación, y de los que ya te hablamos de forma más extensa aquí. De esta forma, se comprueba la resistencia del material a la compresión o los ciclos de hielo-deshielo, su absorción de agua prácticamente nula, etc.

Por otro lado, nos encontramos con las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP), imprescindibles para que un producto pueda considerado respetuoso con el medio ambiente. Estas declaraciones examinan el ciclo de vida completo de un material, conforme a normas internacionales, teniendo en cuenta todas y cada una de sus fases: extracción y procesado de materias primas; producción de energía y materia prima; fabricación, transporte y distribución; uso, reutilización y mantenimiento y, por último, reciclado y disposición del residuo. Así, se logra certificar que en cada una de estas etapas se cumple con los requisitos necesarios como para que el material en cuestión pueda ser utilizado en proyectos de edificación sostenibles.

Así, como resultado del análisis de su ciclo de vida (ACV) podemos afirmar que el XPS es un material cuyo impacto medioambiental puede considerarse muy bajo en sus diferentes fases. Tras haber sido instalado en un edificio, bastarán algunos meses para que haya logrado ahorrar más energía, recursos y emisiones de los ocurridos en su producción. Para comprobarlo, es posible consultar una declaración ambiental de producto del XPS , realizada a partir de datos de Exiba (The European Extruded Polystyrene Insulation Board Association).

Por todo esto, el XPS es un material que puede ayudar a lograr diferentes certificaciones energéticas, como VERDE, BREEAM o LEED, que acreditan la eficiencia de los edificios. Estas califican al edificio según una escala en la que los puestos más altos representan la mayor sostenibilidad, y crecen en popularidad en el actual contexto de apuesta por la eficiencia energética.

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FABRICACIÓN DE XPS CON MATERIAL RECICLADO: UNA ALTERNATIVA LLENA DE VENTAJAS MEDIOAMBIENTALES

30/11/2023 | Información técnica

A lo largo de las últimas décadas, la preocupación por el aprovechamiento de las materias primas y la reducción de residuos ha ido creciendo, y con ella la búsqueda de métodos y alternativas para reducir, reutilizar y reciclar tanto los materiales como los productos. La reciente celebración de la Semana Europea sobre la Prevención de Residuos, una cita anual que pretende concienciar sobre la necesidad de minimizar nuestra huella ambiental, es un claro ejemplo de esta tendencia que ha venido para quedarse.

En medio de esta preocupación, y con una crisis climática que no deja de mostrarnos sus efectos con cada vez mayor frecuencia, es importante no quedarnos en la superficie, con eslóganes fáciles y rápidos. El plástico ha sido una de las víctimas fáciles en esta conversación: si bien los plásticos de un solo uso pueden y deben ser reducidos en nuestra vida cotidiana, otras de sus presentaciones pueden presumir de una larga durabilidad e, incluso, de ayudarnos a no malgastar más energía, concretamente en la climatización de nuestros hogares. Nos referimos, por supuesto, al aislamiento térmico.

El poliestireno extruido (XPS) no solo es un material capaz de conservar inalteradas sus propiedades a lo largo de décadas, incluso en condiciones climáticas extremas, protegiendo los edificios en los que ha sido instalado. También es reutilizable, reciclable y, más aún, admite un elevado porcentaje de material reciclado en su composición (¡hasta del 100%!).

El proceso de fabricación del XPS a partir de granza reciclada es exactamente igual al convencional y tiene como resultado un producto de idénticas características y propiedades, con la única diferencia de utilizar granza reciclada en lugar de virgen. Así, no requiere de procesos ni gastos adicionales para alcanzar el mismo resultado, con la principal ventaja de ofrecer una segunda (y larga) vida a otros materiales cuyo ciclo de vida, debido a sus limitadas posibilidades de reutilización, es más corto.

Uno de los materiales que puede disfrutar de una segunda oportunidad transformado en XPS es el poliestireno expandido (EPS). Es un material conocido por todos, muy empleado para el envasado de alimentos y el embalaje por la protección contra impactos que proporciona y sus propiedades de aislamiento térmico, ligero y fácil de adaptar a las necesidades de cada producto a proteger.

Como ya hemos adelantado, el único problema está en su ciclo de vida relativamente breve: especialmente en los casos de uso para envasado y embalaje, el EPS se convierte rápidamente en residuo, lo que se traduciría en enormes cantidades desechadas cada día. Es aquí donde entra la necesidad de su recuperación.

Prácticas como la incineración y el landfilling provocan un importante daño medioambiental, mientras que el reciclaje es una oportunidad de reutilización. Debido a su propio proceso de fabricación, es muy complejo introducir el EPS reciclado para volver a producir nuevo EPS, pero muy sencillo para fabricar XPS. De hecho, y según el tipo de tratamiento, el reciclado en el caso del XPS puede ser infinito, con el consiguiente ahorro de materia prima y energía.

Una gestión adecuada de los residuos es clave para pasar de la generación de desechos a su aprovechamiento como valiosos recursos y fuentes de materias primas, favoreciendo la transición hacia una economía circular en la que se alargue el ciclo de vida de los productos y se reduzca en lo posible la huella ecológica que provoca casa una de las fases de sus procesos de creación, transporte, instalación y uso.

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CÓMO EVITAR LA HUMEDAD EN LOS PISOS BAJOS: EL AISLAMIENTO DEL ZÓCALO

31/10/2023 | Información técnica

Cuando hablamos de aislamiento térmico de los edificios, las imágenes que surgen en nuestra mente suelen estar relacionadas con el aislamiento de los muros, ya sea por el exterior del edificio o por su interior, o con las cubiertas. Sin embargo, para lograr una eficiencia óptima del edificio, es necesario actuar sobre la totalidad de su envolvente, y esto incluye el suelo y las zonas en contacto con el terreno.

Una de estas zonas en las que no se suele reparar es el zócalo: allí donde se produce la unión del aislamiento en contacto con el terreno con la capa de aislamiento de la pared exterior, el zócalo ocasiona, por lo general, un puente térmico por el que se producen pérdidas energéticas. De hecho, un deficiente aislamiento en esta zona suele estar detrás de los temidos problemas de humedades tan típicos en los pisos bajos. Para evitar que nuestro hogar se convierta en un terrorífico escenario de Halloween a lo largo de todo el año, se puede recurrir a la instalación de planchas de poliestireno extruido (XPS) a modo de aislamiento del zócalo.

Se trata de una aplicación efectiva, pero en la que hay que tener en cuenta algunos detalles para una instalación correcta. En primer lugar, y como en cualquier zona en contacto con el terreno, el uso de impermeabilizantes es un paso necesario. Por ello, debemos escoger materiales que sean compatibles con las planchas de XPS. Si se ha optado por materiales de impermeabilización de aplicación líquida, es necesario esperar hasta que se sequen y endurezcan por completo.

Llegados a la hora de instalar las planchas de aislamiento, estas se colocan aprovechando el mecanizado, hasta unos 30 centímetros como mínimo por encima del límite superior del terreno. Las planchas son fijadas mediante el sistema de aplicación por puntos y banda perimetral, utilizando un adhesivo adecuado, o en toda la superficie de la plancha. En el caso de que se opte por fijar las planchas con fijaciones mecánicas, es necesario impermeabilizar también las perforaciones.

Una vez concluidos los pasos anteriores, solo queda aplicar la capa decorativa final de enlucido directamente sobre las planchas de aislamiento. Puede contener una malla de refuerzo si fuese necesario.

En cuanto al poliestireno extruido utilizado en aplicaciones en contacto con el terreno, deberá cumplir con las especificaciones de la norma UNE EN 13164 y poseer el marcado CE equivalente a la misma.

Podemos, además, repasar brevemente las propiedades que debe tener el XPS:

  1. Una superficie rugosa; es decir, sin piel de extrusión, para optimizar la adhesión y el revestimiento directo.
  2. La tolerancia máxima permitida para el espesor será de ±1 milímetro.
  3. El XPS posee una elevada resistencia a la tracción; el valor mínimo de la misma para esta aplicación será de > 200 kPa [TR200].
  4. El XPS se distingue por su elevada resistencia a cortante, y el valor mínimo de esta propiedad para esta actuación será de > 200 kPa [SS200].
  5. La buena estabilidad dimensional del XPS quiere decir que, cuando es sometido a temperaturas de 70 ºC y el 90% de humedad a lo largo de 48 horas, los cambios que conciernen a su longitud, anchura y espesor iniciales no exceden del 5%.
  6. La elevada resistencia a la humedad del XPS es clave a la hora de evitar riesgos de condensaciones en los muros. El factor adimensional de resistencia a la difusión del vapor de agua () del XPS es, como mínimo, ≥80 [MU80]. Estamos ante un valor de los más elevados, comparando con otros materiales usados en el sistema SATE, que están entre 1 y 50.
  7. En lo referente a la capilaridad, es nula en el caso del XPS: esto es especialmente importante en el caso de los zócalos.
  8. El XPS mantiene su baja conductividad térmica a largo plazo, lo que se traduce en un menor consumo de energía del edificio y menores emisiones de CO2.
  9. Por último, el XPS se caracteriza por su elevada durabilidad: las características que hemos destacado prácticamente no serán alteradas con el tiempo.

Si quieres conocer más acerca de esta y otras aplicaciones del XPS, puedes consultar nuestro Manual de instalación de poliestireno extruido en aislamiento en contacto con el terreno, disponible para descarga en nuestra web.

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CIUDADES RESILIENTES: ¿CÓMO TRANSFORMAR EL PARQUE EDIFICADO PARA COMBATIR EL AUMENTO DE TEMPERATURAS?

26/09/2023 | Recomendaciones

Aunque muchos de nosotros hayamos soñado más de una vez con dejarlo todo y marcharnos al campo, o añoremos la vida en una localidad pequeña en la que el tráfico y las prisas no sean la constante, las cifras indican que el futuro es de las ciudades: según datos de la ONU, alrededor del 50% de la población mundial actual vive en ellas y no se espera un cambio de tendencia, ya que la previsión es que se trate de un 70% para 2050.

Esta realidad no está exenta de desafíos. Además de los que se derivan de una mayor densidad de población en áreas concretas, con los problemas de transportes, suministros y salubridad que ello conlleva, cada vez parece más evidente que las amenazas derivadas de la emergencia climática han llegado para quedarse y que será necesario planificar nuestras ciudades para hacerlas capaces de lidiar con ellas.

De esta idea nace el concepto de ciudad resiliente, que es la que analiza los riesgos, ya sean esperados o inesperados, y planifica para ser capaz de responder adecuadamente a ellos. Se trata de estar preparados para proteger a quienes habitan las ciudades, previendo en la medida de lo posible los acontecimientos que puedan impactar en sus vidas. Podría argumentarse que es una idea tan vieja como las agrupaciones humanas, que han sido capaces de levantar murallas frente a posibles invasiones, diques en zonas inundables o construcciones listas para afrontar terremotos en lugares de riesgo sísmico.

La principal amenaza a nivel mundial en la actualidad es el cambio climático, que implica una mayor incidencia de fenómenos climatológicos extremos y una tendencia generalizada a alcanzar temperaturas cada vez más altas. La transformación de la forma en que planificamos nuestras ciudades y, más en concreto, nuestros edificios, es uno de los primeros pasos para garantizar un futuro más amable en las grandes poblaciones.

Algunas de las soluciones ante estos desafíos parten del urbanismo, con un mejor diseño de las ciudades, en el que destacan conceptos como las «ciudades de los quince minutos», el desarrollo de numerosos centros para evitar concentrar mucha población en zonas ya muy tensionadas o las alternativas para evitar la creación de islas de calor. Pero no cabe pensar en una ciudad resiliente sin tener en cuenta sus edificios y, en concreto, su sostenibilidad.

Según el Informe de Economía Circular de GBCE (Green Building Council España), los edificios suponen un 40% de la energía que consumimos y emiten un 36% de las emisiones de CO2. Por un lado, urge la implantación de procesos de economía circular en la construcción, que implican desde un uso responsable de las materias primas a una optimización de las fases de proyecto, construcción, vida útil y demolición; según el mismo informe de GBCE, entre el 10 y el 15% de los materiales de construcción se desperdician durante el proceso de edificación, y el 54% de los materiales de demolición son enviados directamente a vertedero, sin ser reciclados o reaprovechados.

Por otro lado, se debe emprender la rehabilitación de los edificios de mayor antigüedad de nuestro parque edificado, que con frecuencia cuentan con un aislamiento térmico escaso o, incluso, nulo. Esto se traduce en una mayor demanda energética y, con ella, una mayor emisión de gases de efecto invernadero. La solución no solo pasa por construir nuevos edificios de elevada eficiencia energética o, aún mejor, consumo energético casi nulo, sino por resolver los problemas de los que ya existen.

Aquí cobra especial importancia la mejora del aislamiento térmico del edificio, de lejos la medida de rehabilitación que permite un mayor ahorro de energía al mantener las temperaturas interiores estables frente a las fluctuaciones del exterior. En contra de la idea más extendida, el aislamiento térmico no es solo para países de inviernos extremos, sino que ayuda a defendernos del calor, y es un importante aliado a la hora de lograr ciudades más resistentes a veranos cada vez más calurosos.

Materiales como el poliestireno extruido permiten realizar intervenciones por el exterior de los edificios que mejoran de forma integral su envolvente, como el sistema SATE, se utilizan en el aislamiento de las cubiertas o, incluso, pueden ser empleados desde el interior en el caso de edificios patrimoniales o con fachadas protegidas. Su capacidad de proporcionar aislamiento térmico disminuirá la demanda energética de la vivienda y su elevada durabilidad garantizará que sus propiedades permanezcan inalterables durante muchos años, evitando la necesidad de emprender nuevas reformas.

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El largo y cálido verano: cómo preparar nuestro hogar para las altas temperaturas

27/07/2023 | Recomendaciones

Es esa época del año: tu televisor y tus redes sociales se llenan de imágenes de playas de aguas cristalinas, calas recónditas y gente guapa disfrutando de una cerveza con los pies en la arena. Sin embargo, muchos de nosotros todavía vemos la huida a la costa o a la montaña lejos y estamos abocados a sobrellevar el calor en alguna zona donde las temperaturas se elevan sin piedad. Por eso, desde AIPEX hoy te contamos qué puedes hacer para que en verano tu casa se parezca menos a un horno y más a un fresco refugio climático.

Para muchos españoles, el aire acondicionado en casa no es una opción: ya sea por el precio de la luz, porque nuestro casero no nos lo haya instalado o por nuestro compromiso con el medio ambiente, hay veces en las que no podemos o no queremos tirar de climatización las 24 horas del día. En tales casos, lo primordial es evitar que nuestro hogar haga acopio de calor.

Impedir la entrada del calor del exterior, sobre todo en las horas centrales del día (aproximadamente, entre las 12 y las 16 horas), es la primera medida que debemos tomar, porque aproximadamente el 30% del calor entra en nuestro hogar a través de las ventanas. La eficacia de esta medida dependerá de la orientación de las ventanas y la calidad de las mismas, pero cerrar las ventanas antes de que comience el calor, bajar las persianas, hacer uso de los toldos si los tenemos o colocar burletes para mejorar el aislamiento puede ayudar a impedir que la temperatura interior suba hasta seis grados más.

La medida obvia y complementaria de la anterior es abrir puertas y ventanas, permitiendo la circulación del aire, durante la noche y primeras horas de la mañana, consiguiendo que la casa se refresque para «atrapar» después ese fresco en el interior.

Por otro lado, y al igual que sustituyes la ropa de invierno por la de verano, tu casa también se puede beneficiar de un cambio de estilo de cara a los meses más cálidos: retirar alfombras pesadas o cubrir las tapicerías más gruesas e invernales con fundas de algodón o lino puede contribuir a que tu sala de estar resulte más fresca. Apostar por los colores claros (¡y una bebida refrescante con mucho hielo!) también puede contribuir a refrescar tu ánimo tras un largo día de temperaturas elevadas.

Las comidas, y en especial las cenas, también pueden ser tus aliadas frente al calor: amplía tu recetario de ensaladas y aprovecha también para llenar la nevera de frutas de temporada. Es el momento del año en que mejor es su sabor y, además, tu salud te lo agradecerá.

Quizá no quieres prescindir por completo de la climatización, pero tienes miedo de recibir una factura de la luz muy elevada o prefieres no abusar de ella por sostenibilidad. En cualquier caso, optar por equipos eficientes y de bajo consumo siempre es una mejor opción: aunque el desembolso inicial pueda resultar mayor, a medio plazo lo notarás en la factura. Además de los equipos de aire acondicionado con la mejor categoría energética, también puedes ayudarte de ventiladores: existen opciones con mecanismos de enfriamiento del aire o ventiladores tradicionales con elevada potencia que te ayudarán a estar más cómodo en casa y que, si hay niños pequeños o personas con afecciones respiratorias en casa, te pueden evitar más de un resfriado.

Sin embargo, sin duda alguna, la medida más definitiva frente a las altas temperaturas es mejorar el aislamiento energético de nuestro hogar siempre que sea factible. El primer paso es informarnos de las ayudas y subvenciones existentes en nuestra comunidad autónoma. Los fondos Next Generation pueden suponer un empujón interesante para emprender este tipo de actuaciones, y se debe tener en cuenta que, en todo caso, son intervenciones que se amortizan a medio plazo, gracias al ahorro energético que suponen.

Las medidas de aislamiento pueden ir desde las más básicas, como instalar ventanas de alta eficiencia, a las más integrales, como el aislamiento total de la envolvente de la casa o edificio, pero se traducirán en una mejora inmediata de la temperatura interior en nuestro hogar. Además, y en contra de lo que muchas personas piensan, aislar no solo sirve para proteger la vivienda del frío, sino que también nos ayudará frente al calor, un factor que será importante ahora que se esperan veranos cada vez más largos y con más episodios de ola de calor.

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¿POR QUÉ DEBEMOS EMPEZAR SIEMPRE POR LA ENVOLVENTE?

27/06/2023 | Noticias Sin categorizar

“La envolvente, lo primero” es el lema de la campaña de Andimat que busca poner en valor la envolvente térmica de los edificios: esta garantiza el confort en su interior, el ahorro energético, la salud de sus habitantes y la sostenibilidad de la construcción.

Desde AIPEX no podríamos estar más de acuerdo con la importancia de un correcto aislamiento de la envolvente térmica, o con la necesidad de crear una conciencia generalizada de todo lo que puede hacer por nosotros, nuestros edificios, nuestra cartera y (último, pero no menos importante) el medio ambiente.

¿Te sumas al reto de la envolvente?

Por ello, AIPEX se ha sumado a esta campaña tan importante para el sector, en la que ya hemos podido ver a Carlos Vila, actual presidente de AIPEX y director comercial de DANOSA, a Manuel del Río, su consejero delegado, o a Ramón Ros, director general de URSA, explicando algunos de los motivos por los que la envolvente es lo primero.

Pero, ¿qué es la envolvente? Para explicarlo de manera rápida y visual, podríamos decir que es la “piel” del edificio: las paredes, cubiertas y suelos que lo separan del exterior y hacen las veces de barrera contra las condiciones climáticas externas. Resulta obvio que de la calidad de esta barrera dependerá el mayor o menor confort interior de una vivienda, así como su capacidad para mantener la temperatura interior estable frente al frío o calor excesivos del exterior, según la época del año.

Entonces, ¿qué necesita una envolvente para hacer bien su función? Aquí llegamos al meollo de la cuestión y al foco de la campaña de nuestros compañeros de Andimat. Una buena envolvente térmica es aquella que está correctamente aislada, sin puentes térmicos ni juntas mal selladas, lo que hace que se reduzca el intercambio térmico entre el interior de la vivienda y el exterior: hablando en términos sencillos, lo que hace que el calor no se escape en invierno y lo que nos mantiene frescos en el verano. Es evidente que, cuanto menor sea el intercambio térmico con el exterior, menos gasto energético será necesario para mantener la temperatura interior.

Un adecuado diseño y ejecución de la envolvente, adaptado a la zona climática en la que se encuentre el edificio, nos ahorrará muchas incomodidades (y muchos euros en la factura de energía). Por ello, es fundamental escoger un buen material de aislamiento, tanto a la hora de construir un nuevo edificio (y así lo refleja una normativa cada vez más exigente en cuanto a eficiencia energética) como cuando se trata de rehabilitar uno más antiguo.

Así, un material como el XPS, que además de sus excelentes propiedades aislantes posee una elevada durabilidad y una absorción de agua prácticamente nula que lo hace resistente frente a la humedad, está indicado en actuaciones integrales sobre la envolvente. Algunas de sus aplicaciones habituales, como el sistema de aislamiento térmico por el exterior o SATE, son, por su comodidad en la aplicación y su capacidad para actuar sobre toda la envolvente, muy empleadas a la hora de aislar edificios de nueva construcción o rehabilitar energéticamente aquellos que ya tienen unas décadas de vida y no cuentan con una buena eficiencia energética.

Por todo ello, desde AIPEX esperamos que muchos más agentes del sector se unan a esta campaña de Andimat y que juntos seamos capaces de transmitir su mensaje a toda la sociedad, que podrá beneficiarse de envolventes más eficientes energéticamente.

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EN 2030, NUESTROS EDIFICIOS DEBEN TENER UNA LETRA E. ¿CÓMO LO CONSEGUIMOS?

23/05/2023 | Normativa Noticias

La Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios establece la necesidad de renovar los inmuebles más antiguos: en concreto, si nuestra vivienda posee una calificación energética G o F, deberemos tomar medidas para situarla, como mínimo, en la letra E para 2030.

El desafío es enorme, sobre todo en países como España, con un parque edificado envejecido y con escasa eficiencia energética. Así que… ¿por dónde empezar?

En estos casos, estamos acostumbrados a oír hablar de ciertas medidas como cambiar los electrodomésticos por otros de bajo consumo, instalar nuevas ventanas con un óptimo aislamiento y rotura de puente térmico o, tal vez, sustituir la caldera por otra más moderna. Y, si bien todo pequeño gesto suma cuando hablamos de eficiencia, el verdadero cambio (y el verdadero ahorro) viene cuando analizamos la vivienda de una forma más integral, teniendo en cuenta todos sus elementos.

El primer paso sería conocer la situación energética de la que partimos: cuánto consume nuestro hogar y su impacto en el medio ambiente. Para ello, un profesional debidamente cualificado deberá efectuar un estudio sobre nuestra vivienda, del que se derivará una calificación energética, junto con una serie de datos que nos ayudarán a saber qué medidas podemos tomar para mejorarla: esto es, lograr un menor consumo de energía y menos emisiones nocivas. Como ya hemos visto, las calificaciones energéticas consisten en una letra, desde la G, la menos eficiente, a la A, la más eficiente.

Una vez conocidos los distintos elementos del edificio, podemos detenernos en los que ocasionan una eficiencia energética deficiente. Una causa más que habitual, especialmente en los edificios construidos con anterioridad a 1980 y, por ello, anteriores a que existiera ninguna regulación al respecto, es un aislamiento térmico deficitario o, en casos extremos, inexistente. Esto implica un mayor gasto en climatización, ya que debemos emplear más energía para mantener el interior a una temperatura de confort, pues tanto el fresco en verano como el calor en invierno “se escapa” del interior.

¿Qué hacer si es el caso de nuestro edificio? La mejora del aislamiento, en especial en los casos en los que es posible actuar sobre la totalidad de la envolvente (techo, suelo y paredes) es una actuación que resuelve el problema en el largo plazo y que, pese a suponer una inversión inicial, se recupera en poco tiempo gracias al ahorro en las facturas de energía. El poliestireno extruido (XPS) es un material aislante que, por su fácil instalación, resistencia frente a la humedad, elevada durabilidad y óptima capacidad de aislamiento es uno de los más utilizados en este tipo de actuaciones integrales sobre la envolvente del edificio, pues proporciona una solución de altas prestaciones a largo plazo.

Sin embargo, en estos momentos de inestabilidad de precios, el económico es un factor importante antes de dar cualquier paso, así que muchos ni se plantean emprender una rehabilitación energética por miedo al coste que esta pueda suponer; aunque sepamos que a la larga ahorraremos, a menudo asusta la inversión inicial.

Afortunadamente, para la rehabilitación energética de edificios existen distintas subvenciones y deducciones. Algunas de estas ayudas provienen de los fondos europeos llamados Next Generation EU. En este caso, hay tres tipos de actuaciones subvencionables:

  • Mejora de la envolvente térmica
  • Mejora de la eficiencia energética de las instalaciones térmicas
  • Mejora de las instalaciones de iluminación

En el caso de querer acceder a estas subvenciones, las actuaciones de rehabilitación en los edificios residenciales y viviendas unifamiliares deben acreditar, por un lado, una reducción de, al menos, el 30% del consumo de energía primaria no renovable, referida a la certificación energética. Por otro lado, acreditarán la reducción de la demanda de energía global anual de calefacción y refrigeración de un 35% en zonas climáticas D y E (las más frías, en general las provincias del interior y mitad norte de España) y de un 25% en zonas climáticas C (litoral norte y algunas provincias de interior en la mitad sur del país).

Otros enlaces de interés:

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ACV, ¿QUÉ ES Y CÓMO CONTRIBUYE A LA DESCARBONIZACIÓN DEL PARQUE EDIFICADO?

04/05/2023 | Información técnica Sin categorizar

Hoy por hoy, con una primavera que está batiendo récords de temperaturas en buena parte de Europa, quedan pocas personas que aún se atrevan a negar la emergencia climática y la necesidad urgente de intervenir para atajar sus consecuencias, tanto en nuestra calidad de vida como en el medio ambiente que nos rodea.

El sector de la construcción es responsable de buena parte de las emisiones nocivas que contribuyen al calentamiento global, y por ello se ha elaborado legislación reciente como la Directiva 2010/31/UE, que determina que a partir de 2020 todos los edificios de nueva construcción deberán ser edificios de consumo de energía casi nulo.

Sin embargo, el sector cuenta desde hace décadas con otra herramienta de suma importancia a la hora de reducir sus emisiones: nos referimos al Análisis del Ciclo de Vida, también conocido por sus siglas ACV.

Se trata de una metodología desarrollada en los años sesenta encaminada a estimar y evaluar de forma objetiva los impactos que un determinado producto o servicio puede tener sobre el medio ambiente durante todas las etapas de su existencia, desde la extracción de materias primas para su elaboración hasta el final de su vida útil.

El ACV parte de la realidad de que todas las actividades y procesos ocasionan un impacto medioambiental en cierta medida: consumen recursos, emiten sustancias y pueden provocar otras consecuencias en el medio ambiente durante su fase de uso. Esto hace que sea fundamental evaluar dichos impactos para tratar de minimizarlos, ya que pueden afectar a nuestra salud, al cambio climático, la reducción de la capa de ozono, eutrofización, acidificación, entre otras.

El ACV no establece unos procedimientos específicos que se deban seguir; su principio básico es identificar y pormenorizar todas las etapas del ciclo de vida de los productos, desde la adquisición de las materias primas que los componen, la producción, la distribución y uso del producto final hasta su posible reutilización, reciclaje o desecho. Una cuidadosa revisión de estas etapas nos indica dónde se producen los mayores impactos y sirve para tomar medidas que contribuyan a su reducción.

Como veremos, la vida de un producto comienza por la fase de diseño y desarrollo e idealmente termina con su reutilización o reciclaje. Entre ambos momentos, podemos distinguir diferentes etapas:​​​

  1. ​​​Adquisición de materias primas. Esta etapa abarca las actividades necesarias para la extracción de las materias primas y las distintas aportaciones de energía del medio ambiente. En ella se incluyen las emisiones propias del transporte necesario previo a la producción.
  2. Proceso y fabricación. En esta fase se incluyen las diferentes acciones que transformarán las materias primas y energía en el producto final: por ejemplo, las planchas de XPS.
  3. Distribución y transporte. Consiste en el traslado del producto terminado al cliente; en el caso de un material aislante, el traslado a un almacén o al lugar de la obra en la que vaya a ser instalado.
  4. Uso, reutilización y mantenimiento. Aquí se incluyen todas las actividades derivadas de la vida del producto en sí: en el caso de una plancha de material aislante, la fase de uso cuando ya está instalado en un edificio, las posibles acciones de mantenimiento que necesite o su reutilización en el caso de que el edificio sea demolido o reconvertido. Cabe recordar que el XPS, debido a su durabilidad, es especialmente eficiente en esta fase, ya que apenas precisa mantenimiento y por su propia naturaleza aislante impedirá el despilfarro de energía a la hora de mantener una temperatura interior confortable.
  5. Reciclaje. Esta fase arranca cuando el producto ha servido para su función inicial. Si bien no es posible en todos los materiales, nuevamente el XPS es un material que se puede reciclar, y que de hecho puede estar compuesto por material reciclado al 100%.
  6. Gestión de los residuos. Esta fase también ha cobrado una especial importancia en los últimos años, con el auge de la economía circular.

El constante análisis de las distintas fases del ciclo de vida de los materiales es clave para alcanzar la descarbonización del parque edificado, ya que permite detectar los procesos que generan más emisiones y optimizarlos para lograr su reducción.

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DÍA MUNDIAL DE LA EFICIENCIA ENERGÉTICA. PENSANDO EL EDIFICIO DEL FUTURO

07/03/2023 | Agenda Noticias

Si nos guiamos por las películas, los edificios del futuro son esbeltos e imponentes rascacielos de cristal, o inmensas moles recubiertas de anuncios de neón y proyecciones. Pero, al igual que el coche volador es una constante en las fantasías sobre el año 2000 y, de momento, ni está ni se le espera, es probable que debamos imaginarnos los edificios del futuro de forma muy diferente; lo que sí es seguro, según los arquitectos y otros expertos del sector, es que serán energéticamente mucho más eficientes. Después de todo, el tipo de futuro que nos gustaría vivir depende de ello.

Según el último informe anual realizado por la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), divulgado a finales de 2022, el sector de los edificios y la construcción representó en 2021 más de un 34% de la demanda de energía y alrededor de un 37% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía. Estas cifras explican por qué es importante que el sector sea capaz de reducir drásticamente sus emisiones de aquí a 2050, pero, ¿cómo?

Si sabemos dónde mirar, nos daremos cuenta de que, como cantaba Radio Futura, el futuro ya está aquí. La normativa europea especifica que los Edificios de Consumo Casi Nulo (EECN o, por sus siglas en inglés, nZEB) son obligatorios a partir de 2020, y la exigencia afecta tanto a nuevas construcciones como a rehabilitaciones de las ya existentes. Por otro lado, certificados energéticos como Passivhaus o BREEAM avalan la eficiencia de las edificaciones. La construcción sostenible, respetuosa con el medio ambiente y de bajas o nulas emisiones gracias al recorte de su demanda energética, capaz de cuidar nuestra salud con una óptima calidad del aire, será la norma en las próximas décadas.

Un excelente aislamiento térmico es imprescindible en este tipo de edificios, así como en las rehabilitaciones, ya que reduce tanto el coste energético como las emisiones nocivas y mejora el confort interior y la calidad del aire que respiramos.

Materiales como el poliestireno extruido, o XPS, son capaces de aportar sostenibilidad a las construcciones donde se instalan. No solo por su capacidad de proporcionar un elevado aislamiento térmico, sino por propiedades clave como su durabilidad, que mantiene sus propiedades inalterables durante toda la vida útil del edificio, reduciendo las necesidades de mantenimiento o de sustitución, y por tanto evitando las emisiones derivadas de la creación y transporte de nuevos materiales constructivos, así como las producidas durante la fase de su instalación.

El Ánalisis de Ciclo de Vida (ACV) es el proceso que evalúa de forma objetiva las cargas ambientales asociadas a un producto, teniendo en cuenta todas las fases de su ciclo completo: extracción y procesado de materias primas; producción de energía y materia prima; fabricación, transporte y distribución; uso, reutilización y mantenimiento; y, por último, reciclado y disposición del residuo. El XPS, gracias a su ya citada durabilidad, permite no solo que realice su función durante toda la vida útil de los edificios en los que se instala, sino que puede ser reutilizado o reciclado al final de dicha vida útil. En el caso de este aislante, podemos decir que es reciclado, ya que puede contener un elevado porcentaje de material reciclado en su composición (en algunos casos, de hasta el 100%) y también reciclable.

Estas cualidades contribuyen a la economía circular, basada en el aprovechamiento de los recursos, reduciendo no solo el impacto ambiental de las construcciones, sino su impacto económico. Cambiar el actual modelo productivo a uno cada vez más sostenible y responsable es una tarea de todos, y el sector de la construcción debe implicarse al máximo, tanto por su potencial para contribuir a esta transformación como por su papel predominante en la calidad de vida de las personas.

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EL XPS Y SU APORTACIÓN A LA SALUD EN EL EDIFICIO

10/02/2023 | Sin categorizar

Después de más de un año de uso frecuente de mascarillas y minimización de los contactos sociales, este invierno sin apenas restricciones la tos persistente ha vuelto con energías renovadas a nuestras vidas, sin que le prestemos una atención excesiva. Lo normal es echarle la culpa al frío, a la gripe, a las defensas bajas o a un poco de las tres, pero puede haber otro motivo en que no solemos pensar: nuestra vivienda.

Cuando pensamos en casas que dan miedo, solemos irnos a los tópicos de las películas de terror. Oscura, deteriorada, con tablones que crujen al pisar, presencias extrañas… sin darnos cuenta de una presencia mucho más habitual que puede estar al acecho en nuestra vivienda, provocando problemas de salud en lugar de atemorizarnos con ruidos nocturnos.

Las humedades y su inesperado acompañante, el moho, están lejos de ser un simple problema estético y pueden convertirse en una auténtica amenaza tanto para la salud del edificio como para la de quienes lo habitan. En 2009, la Organización Mundial de la Salud publicó su «Guía sobre calidad de aire interior: humedad y moho», donde señalaba la evidencia epidemiológica que demuestra que los habitantes de edificios con humedades corren el riesgo de desarrollar síntomas del tracto respiratorio superior e inferior (entre ellos, la tos y el silbido al respirar), infecciones respiratorias, asma y exacerbación del asma. Los más vulnerables de la casa, los niños y los ancianos, son los que corren mayor riesgo.

La solución más habitual a la aparición de humedades suele ser esperar a que seque, pintar y listo, pero esto no acaba con el problema, que suele deberse a un deficiente aislamiento o a la existencia de puentes térmicos en la envolvente de una construcción.

Antes de llamar a un equipo de parapsicólogos para consultarles sobre las misteriosas formaciones que han aparecido en nuestras paredes, es recomendable acudir a un profesional de la rehabilitación, que nos dará la solución definitiva: aislar.

El aislamiento es la medida más eficaz no solo para elevar el confort térmico en el interior de una vivienda, sino para prevenir la aparición de molestos huéspedes no invitados como humedades o moho. Y, una vez más, uno de los materiales aislantes más recomendables para ello es el XPS

El poliestireno extruido posee una absorción de agua prácticamente nula (0,7%), lo que hace que sea especialmente resistente ante la humedad: así, no solo mantiene el interior de la vivienda cálido y acogedor en invierno y fresco en verano, sino que protege los muros de la humedad incluso en climas muy lluviosos. Además, su elevada durabilidad, que hace que mantenga sus propiedades prácticamente inalteradas durante décadas, garantiza que una vez correctamente instalado podamos evitar futuros quebraderos de cabeza a cuenta de las goteras e infiltraciones .

Los ciclos de hielo y deshielo son otro de los fenómenos climatológicos que pueden afectar a la envolvente del edificio, abriendo puertas de entrada a la humedad. En este aspecto, el poliestireno extruido vuelve a superar el desafío gracias a su elevada resistencia ante condiciones extremas.

En cuanto a la solución de rehabilitación más recomendada, es sin duda el aislamiento de la envolvente del edificio por el exterior o SATE. La sencillez de su instalación frente al aislamiento por el interior, ya que permite a los residentes del edificio continuar con su día a día mientras la obra se efectúa por el exterior, su rápida rentabilización gracias al ahorro energético que proporciona y su capacidad para revalorizar el inmueble gracias a la mejora de su estética externa y confort interior son algunas de las ventajas que hacen más que aconsejable decantarse por esta opción.

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REHABILITACIÓN TÉRMICA… TAMBIÉN POR EL INTERIOR

16/01/2023 | Información técnica Proyectos con XPS

Frío, frío… No, no estamos dándote pistas en un juego infantil: nos referimos a la ola polar que se extiende por Europa en estos momentos y que amenaza con dejarnos (a nosotros, y a nuestras carteras) tiritando.

Si hay algo que caracteriza al cambio climático, es la mayor recurrencia de fenómenos climatológicos extremos, lo que se traduce en más episodios de altas temperaturas o, por el contrario, fríos excesivos. Y la mayoría de nuestras viviendas no están preparadas para ello: en España, el 14,3% de hogares no consigue mantener la temperatura adecuada en su vivienda, y se calcula que algo más del 30% de hogares permanecen en una situación de pobreza energética oculta. En Portugal, las cifras no son más alentadoras, ya que la cifra de hogares en que no se alcanzan temperaturas de confort asciende al 19,4%.

El motivo, además de los precios disparados de la energía, suelen ser problemas en la construcción, como un aislamiento térmico inadecuado o, incluso, inexistente. Si bien la legislación en materia de construcción ha ido ampliando los espesores mínimos de aislamiento exigidos en las edificaciones, de forma que estos inconvenientes han desparecido de las obras nuevas, muchas de las casas europeas son de épocas en las que no existía ninguna clase de normativa al respecto, y eso se nota en las temperaturas interiores.

Una solución habitual (y eficaz) a la falta de aislamiento térmico en el parque de viviendas más antiguo son los sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE), una aplicación en la que el poliestireno extruido es uno de los materiales más utilizados por sus prestaciones. La lista de ventajas es larga: durabilidad, absorción de agua prácticamente nula, una instalación que permite seguir residiendo en el edificio durante las obras, la renovación estética de la fachada y el rápido retorno de la inversión (en forma de ahorro de costes de energía).

Sin embargo, no siempre es posible recurrir a aplicaciones por el exterior, bien porque no hay unanimidad al respecto en la comunidad de vecinos, bien porque la fachada de nuestro edificio está protegida y no es posible alterarla. Esto no quiere decir que tengamos que resignarnos a pasar frío, volver a la mesa camilla con brasero o implantar la batamanta como prenda estrella en nuestro hogar. El aislamiento por el interior es la respuesta en estos casos. Es verdad que implica más molestias dentro del domicilio y que produce una pequeña pérdida de espacio interior, pero este tipo de aplicaciones con XPS son, por lo general, fáciles y rápidas, y pueden ayudarnos a sortear los problemas típicos de los edificios con algún grado de protección.

Como en cualquier rehabilitación energética, una correcta instalación es clave a la hora de obtener un resultado óptimo y duradero. Desde AIPEX hemos creado el manual Soluciones de aislamiento térmico con poliestireno extruido (XPS) para una edificación sostenible, disponible para descarga en nuestra web, en el que se detallan todos los pasos a seguir en esta y otras aplicaciones de rehabilitación con este material.

En cuanto a la rehabilitación térmica por el interior, uno de los pormenores que requieren de especial atención son las juntas entre paneles, en las que es preciso evitar la formación de puentes térmicos por los aparezcan humedades o se escape el calor del interior (o el fresco, si estamos en verano). Muchos paneles de XPS ya incorporan juntas machihembradas para solventar esto.

Un interesante ejemplo de este tipo de rehabilitación es el espacio nZEBOffice+, situado en Ílhavo (Aveiro), y que es la sede de la Asociación Passivhaus Portugal. Se trata de la primera oficina certificada Passivhaus de Portugal, y en ella se optó por el XPS como aislamiento térmico por el interior por “la posibilidad de, en combinación con otros productos, alcanzar una solución global con un excelente desempeño a la hora de minimizar los puentes térmicos y garantizar la estanqueidad del aire”, en palabras del arquitecto João Gavião.

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REHABILITACIÓN: ¿ES EL XPS EL MATERIAL ÓPTIMO PARA AISLAR LOS SUELOS?

02/01/2023 | Información técnica

Ya lo dice la sabiduría popular: no es buena idea empezar la casa por el tejado. Por muy profanos que seamos en los asuntos relativos a la construcción, todos nos hemos fijado en que cualquier edificio empieza por unos sólidos cimientos y, por tanto, los suelos.

Pero muchos se preguntan: dado que no están expuestos al aire ni, por tanto, a las inclemencias climatológicas, ¿es realmente importante aislar los suelos, o se trata de algo de lo que podamos prescindir?

El Documento Básico DB-HE de Ahorro de Energía del CTE (Código Técnico de la Edificación) establece los espesores mínimos de aislamiento que debemos aplicar en esta parte del edificio, adaptados según la zona climática en la que se ubique, así que ahí encontraremos una primera pista de que sí, el aislamiento de suelos y cimientos es, de hecho, muy importante.

Al estar en contacto con el terreno, los cimientos están expuestos a importantes diferencias de temperatura, elevadas cargas mecánicas y, por supuesto, la humedad , capaz de ocasionar tanto daños estructurales al edificio como patologías respiratorias a sus habitantes. Sabemos que hasta un 20% de la energía de los edificios se escapa por el suelo, a lo que habría que sumar el 5% que se pierde por los puentes térmicos de sótanos y garajes, por lo que la opción más sensata siempre será recurrir a un aislamiento térmico óptimo que proteja esta zona, que forma parte de la envolvente del edificio, el “abrigo” que lleva toda construcción eficiente.

Mario Serrano, secretario general de AIPEX, resume por qué el XPS es un material idóneo para esta tarea: “El poliestireno extruido es una excelente solución para llevar a cabo el aislamiento de las zonas perimetrales, en contacto con el terreno, del edificio. Entre sus características más destacadas podemos señalar su capacidad para resistir las grandes cargas, su excelente comportamiento a fluencia o compresión a largo plazo, su comportamiento ante el agua, la humedad y a los ciclos hielo-deshielo y, por supuesto, sus valores como aislamiento térmico, que proporcionan un elevado grado de confort en el interior del inmueble y una alta eficiencia energética”.

Y, ¿qué hay de su puesta en obra? Como siempre, conviene recurrir a un instalador con experiencia para garantizar los resultados. Desde AIPEX hemos querido facilitar la tarea creando el “Manual de instalación de XPS en contacto con el terreno”, una guía pormenorizada donde se explica paso por paso su colocación para el aislamiento de sótanos por su pared exterior, el aislamiento térmico debajo de las losas de cimentación con capacidad de transmisión de cargas y el aislamiento de zócalos, tres aplicaciones habituales en las que el XPS destaca por su desempeño.

En el libro “Arquitectura con XPS”, que puedes descargar gratuitamente aquí y que incluye diez ejemplos de construcciones en las que este material tiene un papel destacado, se muestra un ejemplo de este tipo de solución. Se trata de la Casa-Taller Laboratorio Passivhaus Premium de Robledo del Buey (Toledo), “un proyecto que se propone como experiencia de habitar propia del siglo XXI. Un modelo para testear y entender qué supone este tipo de edificios en las ciudades y cómo transforman la ciudad, afectan a los hábitos de los ciudadanos y eliminan radicalmente toda emisión de CO2”, en palabras de Luis A. Martínez, arquitecto y socio-director de Passivhaus Consultores. En esta obra de referencia, el aislamiento fue bajo losa, soportando todo el peso del edificio. Se utilizaron planchas de XPS de 80mm de espesor, dando como resultado una capa aislante de 240mm.

Debido a su elevada resistencia a la compresión, su transpirabilidad y excelente desempeño como aislamiento térmico, el poliestireno extruido es un material frecuente en este tipo de aplicaciones: su capacidad para proporcionar un alto grado de confort en el interior, evitar patologías como el moho o las humedades y frenar las emisiones nocivas a la atmósfera lo convierten en un acierto seguro. Además, su gran durabilidad hace que podamos despreocuparnos de problemas con el aislamiento durante décadas.

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XPS Y PASSIVHAUS, DESTINADOS A ENTENDERSE

28/11/2022 | Información técnica Sin categorizar

La actual coyuntura, de preocupación por el coste de la energía y por las consecuencias del cambio climático, ha centrado la conversación en el sector de la construcción en la eficiencia energética y la edificación más sostenible, preparada para optimizar el uso de unos recursos escasos y reducir las emisiones nocivas de gases de efecto invernadero. Uno de los protagonistas indiscutibles de esta tendencia es el estándar Passivhaus.

Los edificios construidos según los requisitos de este exigente estándar, más conocidos como casas pasivas, logran reducir el consumo de energía al mínimo mediante una rigurosa aplicación de diferentes medidas de eficiencia, con ahorros de entre un 70% y un 80% de la energía en comparación con una vivienda tradicional. Passivhaus se basa en cinco pilares básicos: aislamiento térmico, hermeticidad, ausencia de puentes térmicos, puertas y ventanas de altas prestaciones, y sistemas de ventilación con recuperación de calor.

Recientemente, desde AIPEX recordábamos que el poliestireno extruido, también llamado XPS, es un material idóneo para cumplir con los estrictos criterios necesarios para acreditar un edificio como Passivhaus. La elevada durabilidad de este material, que conserva sus propiedades inalteradas a lo largo del tiempo, junto con su alta resistencia a la compresión, su versatilidad y, sobre todo, su capacidad de aportar confort térmico y evitar patologías como las humedades en el interior de la vivienda, lo convierten en una elección perfecta a la hora de llevar a cabo un proyecto de estas características.

Encontramos dos excelentes ejemplos de edificios pasivos en nuestra publicación “Arquitectura con XPS”, disponible para descarga de forma gratuita en la web de AIPEX.

El primero de ellos es la Casa Taller Laboratorio Passivhaus Premium (CLTPP), en Robledo del Buey (Toledo). Un proyecto que, según su promotor, Luis A. Martínez, socio-director de Passivhaus Consultores, “es una idea original y única en España. Es una Casa-Taller-Laboratorio Passivhaus Premium positivo. Es decir, está preparado para producir energía para su autoconsumo, para la movilidad eléctrica y para la ciudad”.

El aislamiento de su envolvente, ha permitido conseguir unos valores de demanda de frío y calor excepcionalmente bajos, de 8 Kwh/m2 año; no se puede olvidar que, en lugares con temperaturas extremas tanto en verano como en el invierno, dicho aislamiento permite mantener sin gran gasto una temperatura de confort en el interior. El clima, por tanto, es un importante factor a la hora de optimizar el espesor del aislamiento térmico necesario para cada proyecto.

El XPS de DANOSA ha sido empleado en la losa de cimentación. Su absorción de agua prácticamente nula y su estructura de célula cerrada permiten tanto la transpirabilidad como una máxima resistencia a la compresión, que previene su deformación a largo plazo.

Por otro lado, a finales de 2018 abrió sus puertas la primera oficina construida con criterios Passivhaus de Portugal, ubicada en Ílhavo (Aveiro): el espacio nZEBoffice+ es a un tiempo sede de la Asociación Passivhaus del país y de la empresa Homegrid, responsable de su rehabilitación.

Los resultados de la reforma integral acometida por Homegrid hablan por sí mismos: ahorros de energía de más del 75% y un mayor confort térmico en el interior de la oficina. El poliestireno extruido de FibranXPS, empleado en el aislamiento de los muros por el interior, fue una de las claves. En palabras de João Gavião, arquitecto: “Nos resultaba especialmente atractivo el conjunto de ventajas que nos ofrecía, y, en especial, sus excelentes valores de aislamiento, la facilidad de su instalación y la disponibilidad del material, el hecho de contar con un colaborador en nuestra red, Iberfibran, que es un referente en la producción de XPS, y la posibilidad de, en combinación con otros productos, alcanzar una solución global con un excelente desempeño a la hora de minimizar los puentes térmicos y garantizar la estanqueidad del aire”.

Como muestran estos dos proyectos pioneros, el XPS y el estándar Passivhaus tienen mucho en común. Todo hace pensar que su alianza está llena de futuro y nos traerá muchos nuevos ejemplos de edificios en los que el diseño, el confort y la eficiencia irán de la mano hacia una construcción más duradera y respetuosa con el medio ambiente

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ACTUALIZAMOS LA “GUÍA TÉCNICA PARA LA REHABILITACIÓN DE LA ENVOLVENTE TÉRMICA DE LOS EDIFICIOS” CON XPS, ¿QUÉ PODEMOS ENCONTRAR?

28/10/2022 | Información técnica Noticias

Los ambiciosos objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, que tienen como meta la descarbonización de la economía, dependen en gran medida de la rehabilitación con objetivos de eficiencia energética del parque edificado de los países europeos, que es responsable de buena parte de las actuales emisiones. Para alcanzar el objetivo marcado de una reducción del 80% de las emisiones de cara a 2050, la movilización de fondos a través del programa Next Generation de la Unión Europea y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) pretenden financiar y subvencionar las actuaciones de rehabilitación de edificios necesarias.

A la hora de emprender una rehabilitación cuyo objetivo sea la mejora de la eficiencia y el ahorro energético, es clave abordar de forma integral la envolvente térmica del edificio, pero, ¿a qué se refiere este término? La envolvente comprende las cubiertas, suelos y fachadas del edificio, además de las particiones interiores que separan los recintos habitables de los no habitables. Es determinante a la hora de garantizar la eficiencia energética de una edificación y el grado de confort interior que ofrece a quienes viven o trabajan en ellos.

Dado que existen numerosas actuaciones sobre la envolvente en las que el XPS es uno de los materiales aislantes más adecuados, no solo por sus por propiedades aislantes, sino por su durabilidad, absorción de agua prácticamente nula y resistencia a la compresión, esta “Guía Técnica para la Rehabilitación de la Envolvente Térmica de los Edificios” es el instrumento perfecto para consultar antes de poner manos a la obra. 

Ya existía una primera versión de esta guía publicada por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) en el año 2008. Según las nuevas exigencias de la Sección de Ahorro de Energía DB-HE del Código Técnico de la Edificación (CTE), cuya última modificación se publicó a finales de 2019, en la rehabilitación de edificios en que se actúa en una superficie de la envolvente que supere su 25% es preciso aplicar unos valores de aislamiento superiores a los propuestos en la guía de 2008; los requisitos de protección térmica de las edificaciones son más estrictos y se relacionan con los Edificios de Consumo de Energía casi Nulo (NZEB). 

En palabras de Mario Serrano, secretario general de AIPEX: “El sector de la construcción avanza en sus objetivos de descarbonización del parque edificado, apostando por la renovación de los inmuebles existentes con criterios de mayor eficiencia y ahorro de energía. Desde la asociación de fabricantes, conscientes de las nuevas necesidades, hemos abordado una actualización de este documento donde incluir las exigencias del DB-HE, con el objetivo de facilitar el trabajo a los profesionales del sector”.

Así, en esta actualización se pueden encontrar los cambios que se deben tener en cuenta según los nuevos requisitos en lo referente a los espesores mínimos de aislamiento térmico. Recoge los detalles referentes a las intervenciones en la fachada, ya sean por el exterior (con el sistema SATE) o por el interior; en cubiertas planas invertidas, tanto transitables como no transitables; en cubiertas inclinadas, suelos exteriores y particiones interiores horizontales. Además, efectúa una actualización de los costes de los materiales y mano de obra, e incluye tablas con el listado de materiales, componentes y mano de obra necesarios para llevar a cabo un metro cuadrado de superficie de cada solución de rehabilitación, con precios de referencia.

“El XPS es un material duradero, resistente, con un excelente comportamiento ante la humedad y el agua, y con una gran capacidad como aislante térmico. Su uso está recomendado tanto para obra nueva como rehabilitación, permitiendo cumplir con los requisitos normativos vigentes e, incluso, contribuyendo a alcanzar los certificados ambientales más exigentes del mercado como BREEAM, VERDE o LEED e, incluso, Passivhaus. Esta guía pretende ser una herramienta de trabajo donde se ponga en valor su aportación a la eficiencia y sostenibilidad del edificio, mostrando sus aplicaciones en diferentes casos”, resume Mario Serrano.

Te invitamos a descargarte la guía aquí

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