Ante los problemas de humedades, el poliestireno extruido es la mejor solución

Aipex | 23 Fevereiro, 2017 | 4

Las humedades en el interior de las viviendas son uno de los problemas más habituales a los que se enfrentan los españoles. Las deficiencias estructurales de un parque de viviendas mal acondicionado han dado lugar a que cada año se incremente el número de demandas de servicios de reparación.

En España, el 60% de las viviendas –cerca de 15 millones– se construyeron antes de 1979, que es cuando entra en vigor la primera norma básica que establece la necesidad de incorporar aislamiento térmico. Pero no será hasta la aprobación del Código Técnico de la Edificación de 2006 cuando comienzan a cumplirse los requerimientos necesarios (en aplicación de la norma del año 99), que garantizan el correcto aislamiento de los hogares. Si tenemos en cuenta que desde el año 98-99, que se inicia el llamado boom inmobiliario, hasta el 2006 se construyeron en España cerca de 5 millones de viviendas, nos podemos encontrar con que cerca del 80% de las construcciones de esa época presentan deficiencias en el aislamiento –lo que podría derivar en problemas de humedad–.

La solución, en cualquier caso, pasa por mejorar el aislamiento de la vivienda, creando una protección que además ayudará a mejorar el confort térmico y ahorrar energía –hasta un 50% en la factura energética–. Pero, como ocurre con todo problema, para ofrecer la solución más correcta es fundamental realizar un diagnóstico –que correrá siempre a cargo de profesionales– con el que se determinará la causa y el tratamiento más efectivo.

Existe más de un tipo de humedades

Existen más de un tipo de humedades.

Existen más de un tipo de humedades. El XPS es la mejor solución. (fuente: bricopared.com)

Aunque las consecuencias suelen ser similares –aparición de manchas, moho, mal olor, pintura desprendida, etc.–, cuando hablamos de humedades en las viviendas identificamos varios tipos:

* Por condensación superficial. Consiste en la transformación del vapor de agua que genera la actividad propia en el interior de la vivienda (cocina, aseo, respiración de los habitantes…) en agua líquida al entrar en contacto con una superficie fría, por ejemplo, una pared insuficientemente aislada. La diferencia térmica entre el exterior y el interior provoca la aparición de agua por la cara más cálida, dando lugar a manchas e incluso moho.

* Por condensación intersticial. Es un fenómeno de condensación que se produce en el interior de un material debido a una brusca caída de temperatura entre uno de sus lados y el otro. Es un problema típico de aquellos materiales aislantes que no resisten en flujo de difusión de vapor, lo que lleva a un elevado riesgo de saturación (humedad) cuando todo ese vapor alcanza la cara fría del aislante. El problema se puede solucionar instalando una barrera de vapor o instalando materiales que sean resistentes al flujo de calor y vapor, como el poliestireno extruido (XPS).

Es un problema típico de aquellos materiales que no resisten en flujo de difusión de vapor.

Es un problema típico de aquellos materiales que no resisten en flujo de difusión de vapor.

* Por capilaridad. La capilaridad es una propiedad de los líquidos que les permite alcanzar cierta altura cuando están en el interior de conductos de pequeño diámetro. Las humedades por capilaridad suelen aparecen siempre en las partes bajas de muros y tabiques de sótano o planta baja insuficiente o nulamente aislados. Para que aparezca no es necesario que el inmueble esté cerca del agua o se produzca una avería. En ocasiones la propia humedad del terreno que rodea al edificio, al no encontrar una barrera que detenga su ascenso, sube y llega a impregnar las paredes.

* Por filtración (o meteórica). Este tipo de humedades aparece en zonas de la vivienda con una muy mala o inexistente impermeabilización. La rotura de una tubería o la propia lluvia acumulada sobre un tejado mal acondicionado o con un deficiente sistema de drenaje puede ocasionar este problema.

La solución pasa por el aislamiento

Aislar siempre es la solución más efectiva y duradera contra los problemas de humedades en las viviendas. El aislamiento térmico funciona reduciendo intensamente las ganancias (verano) o pérdidas (invierno) de energía a través de la envolvente del edificio. Asimismo, y dadas las propiedades de algunos materiales aislantes como el poliestireno extruido (XPS), también constituyen una efectiva barrera ante la humedad, gracias a su resistencia al agua.

El XPS, por su versatilidad, resistencia y buen comportamiento, es un material adecuado.

El XPS, por su versatilidad, resistencia y buen comportamiento, es un material adecuado.

Podemos aislar desde el exterior o desde el interior, aunque esta opción se suele recomendar sólo en casos en los que las actuaciones a través de la fachada no sean posibles, como en el caso de edificios singulares, ya que su efectividad es más limitada y reduce el espacio interior en las viviendas.

Para evitar los problemas de humedades se recomienda aislar la envolvente del inmueble por el exterior. Existen en el mercado un amplio número de productos y soluciones, pero la más recomendable por su versatilidad, resistencia y buen comportamiento es el poliestireno extruido.

El XPS es producto aislante higrotérmico, que se caracteriza por tener una absorción de agua prácticamente nula (0,7%) y no necesitar barrera de vapor. Otra característica importante del XPS es su elevada durabilidad. El poliestireno extruido presenta una resistencia mecánica muy superior a los diferentes aislantes térmicos que se podrían utilizar en este tipo de aplicación. Por una parte, esta característica se traduce en una larga vida útil del producto. Por otra, que la fachada, cubierta o suelo presentan una resistencia mecánica superior, lo que se considera de suma importancia de cara a proteger los elementos de posibles golpes en su parte inferior y para soportar las cargas de uso en la cubierta y suelo.

El uso del poliestireno extruido como material aislante en construcción –tanto obra nueva como, en este caso, rehabilitación– pasa por el aislamiento e impermeabilización de cubiertas (planas o inclinadas), fachadas (aplicando en sistema SATE y de fachada ventilada) y suelos.

Su correcta instalación garantiza no sólo el fin de cualquier problema de humedad, sino un importante ahorro tanto de energía como económico al evitar las pérdidas en la vivienda.