Normalmente cuando se habla de sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE), existe una idea muy extendida entre profesionales de utilizar poliestireno extruido (XPS) únicamente en el zócalo del edificio y recurrir a otros materiales aislantes en el resto de la fachada.
Si bien el zócalo es una de las partes del edificio más expuesta a la humedad, al agua de lluvia, los impactos y el desgaste, para lo que el XPS ha demostrado siempre un comportamiento excelente gracias a su elevada resistencia mecánica y a su mínima absorción de agua, no hay que limitar su uso a este elemento. Es más, es importante aprovechar las prestaciones de este material en toda la envolvente cuando las condiciones del proyecto así lo aconsejan.
Precisamente por ello, el XPS debe ser considerado como una solución para el conjunto del sistema SATE en numerosos edificios, especialmente para aquellos sometidos a condiciones ambientales severas.
El XPS ha demostrado siempre un comportamiento excelente gracias a su elevada resistencia mecánica y a su mínima absorción de agua.
No debemos olvidar que el principal objetivo de un SATE es mejorar la eficiencia energética del inmueble mediante la incorporación de una capa continua de aislamiento en el exterior de la fachada. Esta solución elimina gran parte de los puentes térmicos, reduce la demanda energética para calefacción y refrigeración, mejora el confort interior y contribuye a disminuir las emisiones de CO₂ asociadas al consumo energético del edificio. Sin embargo, el aislamiento exterior no solo debe ofrecer un buen comportamiento térmico. También debe mantener sus prestaciones durante décadas frente a la acción de la lluvia, la humedad, los cambios de temperatura, las cargas mecánicas y el envejecimiento propio de cualquier material expuesto al exterior. Y es precisamente en este punto donde el XPS aporta ventajas que le diferencian del resto de materiales.
Su estructura de célula cerrada le confiere una absorción de agua extremadamente baja. El XPS mantiene sus propiedades incluso en ambientes con elevada humedad o exposición continuada al agua, lo que garantiza que el sistema conserve sus prestaciones térmicas durante toda su vida útil.
Esta capacidad explica que tradicionalmente se haya utilizado en las zonas inferiores de la fachada, pero también adquiere relevancia en otros puntos del edificio donde la envolvente está sometida a condiciones climáticas especialmente severas: fachadas orientadas a los vientos dominantes, edificios situados en zonas costeras, áreas con elevada pluviometría o inmuebles ubicados en regiones de montaña pueden beneficiarse de un aislamiento que mantenga inalteradas sus propiedades frente a la humedad durante un largo periodo de tiempo.
El XPS mantiene sus propiedades incluso en ambientes con elevada humedad o exposición continuada al agua, lo que garantiza que el sistema conserve sus prestaciones térmicas durante toda su vida útil.
A ello se suma otra de las características más conocidas del XPS: su elevada resistencia a la compresión y a los impactos. Aunque muchas veces se asocia únicamente al zócalo, esta prestación puede resultar interesante en fachadas de edificios de uso docente, sanitario, deportivo o comercial, donde existe una mayor probabilidad de impactos. Del mismo modo, edificios situados en espacios públicos muy transitados o expuestos a condiciones meteorológicas adversas pueden encontrar en el XPS una solución especialmente adecuada para incrementar la durabilidad del sistema.
Por todo ello, la pregunta no debería ser si el XPS puede utilizarse en toda la fachada, sino si el edificio, por sus características, se beneficiaría de las prestaciones adicionales que este material aporta frente a otras alternativas. En construcciones sometidas a ambientes agresivos, con elevada exposición a la humedad, necesidades especiales de resistencia mecánica o donde la durabilidad constituye un factor prioritario, la respuesta es claramente afirmativa.
En AIPEX defendemos la elección de los materiales en función de sus prestaciones reales y de las necesidades del edificio, pensando no solo en el momento de la ejecución, sino durante toda su vida útil. Y para eso el XPS es un aliado perfecto.